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El periodismo crítico como terapia colectiva

Por Libardo Sarmiento Anzola

8 de diciembre de 1928, masacre de las bananeras. El gobierno colombiano, liderado por el presidente Miguel Abadía Méndez, defiende los intereses de la multinacional bananera “United Fruit Company” y acalla sanguinariamente los justos reclamos de los trabajadores. Es la misma Chiquita Brands, recientemente judicializada por los tribunales norteamericanos por financiar y apoyar la guerra en Colombia en contra de trabajadores y sectores populares.

Cuando José Arcadio Segundo Buendía, único sobreviviente de la masacre, luego de bajar del tren de los muertos, empezó a contar lo ocurrido, la respuesta de las autoridades se limitó a afirmar: “En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando, ni pasará nunca”. Éste es un pueblo feliz”.

Esta introducción nos conduce a una reflexión sobre el periodismo crítico e investigativo en relación a cinco ámbitos:

1. La verdad como desenmascaramiento del poder
2. La ciencia social como compromiso
3. La estética como lucha contra lo efímero y el olvido
4. La ética como orientadora de los principios universales de sentido y significado
5. la terapia colectiva como sanación y construcción de lo humano

1. “El todo es la falsedad”. El análisis social debe realizar una crítica emancipatoria y servir de terapia colectiva frente a las distorsiones de la comunicación.

2. El conocimiento del mundo es inseparable de su propósito de transformarlo. A través de la historia diferentes pensadores (Platón, Spinoza, Marx, Nietzsche, entre otros) han puesto de presente que ni la interpretación del mundo ni su transformación son actividades aisladas y distintas. Desde Marx reconocemos la inanidad de un tipo de conocimiento que no tenga, al mismo tiempo, intención emancipadora y autocreadora. Hoy sabemos que el conocer no es pasivo, sino producto de nuestra interacción con la realidad. La información obtenida del mundo depende, en gran medida, de la intervención humana en él. No hay metafísica ni ciencia sin ética o sin política . Los cientistas sociales fetichizan el conocimiento que generan cuando proclaman la neutralidad valorativa y la asepsia investigativa; son ingenuos o ignorantes o bien pretenden engañar. El proceso seguido en las últimas tres décadas por las ciencias sociales y humanas en Colombia esta dominado por el paradigma de la «ciencia clásica», esto es, un proceso de progresiva racionalización, abstracción y reducción de la entera realidad al sujeto bajo el signo del dominio, del poder. Hasta el lenguaje de estas ciencias ha cambiado a la “neo-lengua” que todo lo fetichiza; ahora todas hablan de actores, escenarios y sociedad civil. Los actores son individuos sin responsabilidad alguna, pues los libretos son apócrifos, sin autor. Los escenarios no tienen historia ni raíces, cambian de escena a escena, todo se vuelve presente. La sociedad civil es un fetichismo que oculta las clases sociales y sus conflictos, simple apéndice del Estado. Proceso denunciado hace tiempos por Max Horkheimer y Theodor Adorno, como el desarrollo histórico de un proceso de alienación, de cosificación y fetichización . El individuo es anulado por completo frente a los poderes del sistema. Poder y conocimiento se tornan sinónimos. En su mayoría, los cientistas sociales en Colombia son defensores a ultranza del statu quo, han sido cooptados por el poder, la «prostitución del saber». Schopenhauer, en su tiempo, resumió a los autores de esta obra de domesticación, autismo y disciplinamiento coercitivo del pensamiento como «los filósofos a sueldo del Estado».

3. La artista Beatriz González comenta en el año 1965 de la siguiente manera la relación entre su obra y la prensa: “Quiero intensificar el dolor (…) la prensa registra, pero vuelve todo tan cotidiano que la gente ya no siente nada. Yo retomo la prensa y la vuelvo más perenne. La prensa es temporal; de cierta manera la labor del artista es no permitir que se olviden la muerte y el dolor”. Principio que será retomado posteriormente por artistas comprometidas con la reflexión sobre la violencia como Doris Salcedo.

4. El saber no es para el ser humano accidente, sino fundamento. La filosofía aspira a un saber último y total. La filosofía es saber, conocimiento alcanzado por la reflexión crítica. La más elevada apreciación de la tarea filosófica se logra cuando se advierte la colaboración –la libre colaboración, sin mandatos ni consignas- del pensamiento con las energías patentes o secretas que empujan a la humanidad hacia delante, esto es, la clarificación mediante la inteligencia y la revelación y acatamiento de valores: en otras palabras, la colonización de la realidad por el espíritu.

5. Viktor Frankl, el fundador del analisis existencial y la logoterapia, conocida como la tercera escuela vienesa de psicoterapia, en su obra “Psicoanálisis y Existencialismo” publicada en 1946, pone en evidencia la neurosis colectiva que afecta a la mayor parte de la humanidad. Esta patología se caracteriza por un sentimiento de falta de sentido y significado, despersonalización y deshumanización que cada vez se apodera más del sujeto contemporáneo, situación que el autor denomina “vacío existencial”. La obra de Frankl se articula en sus fundamentos antropológico (visión del ser humano), metodológico (ciencia curativa) y filosófico (visión del mundo o cosmovisión como objetivo de la psicoterapia). Según el fundamento antropológico, el ser humano es unidad y totalidad dialéctica cuyas dimensiones son biológicas, psíquicas, sociales y espirituales. La facticidad psicofísica y la existencia espiritual están fusionadas en la existencia humana. El fundamento metodológico gira en torno a “la valentía de la confrontación y crítica abierta”. El fundamento filosófico está asociado a los temas de identidad, actitud, percepción, valoración, elección, decisión, ejecución y proyecto responsable existencial. Esto es, asumir la historia personal con sentido, significado, reflexión, libertad, responsabilidad y trascendencia.

Para finalizar pensemos que antes que los principios que guían la modernidad: libertad, igualdad y solidaridad, es importante recordar a Freud y su reflexion sobre el proceso de humanización. Tres represiones básicas de toda civilización para salir de la barbarie: frente al incesto, frente al parricidio y frente a la antropofagia. Este último es el más fundamental.

Las denuncias de los narcoparamilitares señalan a las élites que dirigen y alimentan la jauría asesina. Inmersos en un mar de barbarie e impunidad, no sólo explotan y oprimen a sus victimas, ahora beben su sangre y comen sus cuerpos.

La gran encuesta sobre la parapolítica, encargada recientemente por Semana, muestra que el 58% de los encuestados justifica la presencia y las acciones de los narcoparamilitares. Para el 47%, después de conocer los crímenes de los narcoparamilitares, afirman que la imagen que la imagen que tienen de ellos sigue igual e incluso ha mejorado. Una tercera parte aprueba afirma que es mejor callar el escándalo, apoya la alianza de los políticos con los narcoparamilitares y aprueba que el presidente Uribe reciba la colaboración de los políticos comprometidos con la parapolitica.

Ha triunfado la barbarie y la impunidad. El gobierno ambienta la opinión pública para una ley de punto final. Quiere hacernos creer que todos somos culpables. La masa ha perdido todo sentido y significado de la existencia en un hedonismo privado e individualista. La deshumanización se ha instalado.

Frente a todo ello es que se pronuncia el periodismo crítico e investigativo, como una esperanza por la defensa de lo humano, de la dignidad, de la decencia. Como decía Benjamín, “Sólo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza”. Tenemos que hacer frente, como señalaba Horkheimer, al “máximo peligro”, al peligro de que la injusticia constituya la última palabra.

“En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando, ni pasará nunca”. Éste es un pueblo feliz”.

Ni perdón, ni olvido. Justicia histórica


Libardo Sarmiento Anzola nació en Fontibón Cundinamarca. Filosofo de la Universidad Nacional de Colombia. Economista de la Universidad La Gran Colombia. Master en Teoría Económica: Universidad Nacional de Colombia. Profesor Universitario Universidad Nacional de Colombia, Universidad de los Andes, Universidad Piloto, Universidad Cooperativa de Colombia, ESAP y Universidad del Rosario. Actividad Actual Socio del Instituto Colombiano de Análisis existencial y logoterapia Víktor Frankl. Editor de la revista latinoamericana “Sentido y Existencia”. Docente de la maestria conjunta con la Universidad Autonoma de Barcelona “Prosocialidad y Logoterapia”. Miembro del comité editorial de los periódicos Le Monde Diplomatiq, edición Colombia y desdeabajo. Miembro del Centro Estratégico de Pensamiento Alternativo CEPA. Publicaciones Libros publicados: Los Derechos Sociales, Económicos y Culturales en Colombia, Balance y Perspectivas, 1995. Utopía y Sociedad: Una propuesta social para la Colombia del siglo XXI, 1996. Exclusión, Conflicto y Desarrollo Societal, 1999, Ediciones Desde Abajo, Bogotá Vendimia, Biopolítica y ecodesarrollo, 2002, Ediciones Desde Abajo, Bogotá. Sistema Mundo Capitalista. Fábrica de riqueza y pobreza, 2004. Ediciones Desde Abajo, Bogotá.

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