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La paz: Una mirada pedagógica

Por Jairo Ojeda

Pensar en la paz, ¡cosa espinosa en nuestro país!

¿Será que alguna vez hemos tenido paz para tener referencia de su naturaleza pública? El problema de la paz, en un país en paz, pues según nuestro presidente aquí no hay guerra, suena como el problema de la democracia en nuestro país democrático.

Definitivamente la paz debe ser problemática, puesto que debe incluir la permanente búsqueda de soluciones a problemas de crecimiento y afianzamiento de la misma paz, soluciones obviamente con paz, pacíficas.

Me imagino el cruce de ideas, el análisis, la participación real, el respeto a la diferencia y eso no es tan práctico para hacerlo con medios políticos y resulta mejor con medios represivos.

Cuando expreso ideas acerca de la paz, muchas personas me dicen que con Uribe ahora si tenemos paz, porque pueden salir los días feriados a pasear aunque las carreteras estén bajo la mira de soldados cada mil metros. Les pregunto: ¿ese es un problema de la paz o de la guerra? Yo no lo sé.

A estos amigos no creo que les afecte la contraposición de imágenes. Soldados, tanques, helicópteros: un bando.

Y yo me imagino los verdes prados, los pajaritos, las pacíficas vacas y los árboles. ¿Será que les produce algún malestar esta situación tan contradictoria? ¿Cuánto puede durar la sombra de los fusiles, por ejemplo?

Veo esas permanentes caravanas de a pie, y por las mismas carreteras, de mujeres, niños, ancianos y hombres de todas las edades, ayer campesinos, vecinos, con nombre propio, hoy vagabundos, desterrados en su propio país, mendigando una sombra de un pan. ¿Será que tampoco los alterará el paisaje? ¿Ni su sentimiento cristiano, apostólico y colombiano, para mi, educadora fuerza de mirar y de vivir distinto las tragedias de este país? La paz es más grande y hermosa que un dichoso fin de semana.

Veo a los niños, a todos los niños, a los de auto y a los que van a pie, y me pregunto qué pasará cuando estos chicos crezcan y se encuentren en los cruces de la vida pública. ¿Desde qué referencias y vivencias organizarán sus relaciones y su visión de país, de convivencia?

Visito escuelas para cantar con maestros, niños y papás. Leo en sus cuerpos la desesperanza camuflada de resignación. Las palabras acerca de su cotidianidad contienen amargura, así la sonrisa se niegue a abandonarlos, así la risa de repente les haga cabriolas. Sus días tienen muy pocas recompensas, que, en su mentalidad cristiana, magnifican con un “gracias a Dios”.

Yo presiento que estamos cercados y todos lo sabemos. Difícilmente se entreven las salidas y lo inmediato, para muchos, es sacarle partido a este caos desde el rebusque de cualquier naturaleza. Otros buscan soluciones que comprometen la justicia divina.

Los maestros saben que su labor es nula, reducida a recitar conceptos vacíos de contenido. Pero muy pocos se atreven a intentar construir con sus niños seres de dignidad y derechos. La mayoría termina refugiándose en que la paz es quedarse calladitos, quietecitos, juiciosos, algo parecido a jugar pero sin divertirse.

Cuando me pregunto por la paz, me nacen por lo menos dos preguntas: ¿cuál paz, pues la verdad es que nunca la he conocido? ¿qué clase de paz? ¿cuándo hemos tenido un tiempo de paz para construir dignidad? Y ésta si tiene una respuesta concreta: la equidad social.

No más cuento de que somos un país pobre y subdesarrollado. No somos un país pobre. Con ese discurso se han cometido toda clase de atropellos y se siguen cometiendo.

¡Qué bueno ensayar un día a la semana sin televisión ni radio para, desde nuestro silencio, conversar desde nosotros acerca de la paz. ¿Se acabará el mundo? ¿O se cumplirá el sueño de salir el próximo feriado realmente en paz?

Mayo, 2007


Jairo Ojeda. Tal vez no muchos recuerdan quién es Jairo Ojeda pero con toda seguridad todos se saben de memoria sus canciones. Desde su trabajo titulado ‘Todos Podemos Cantar’, las composiciones de Jairo se han convertido en parte del repertorio de los niños de toda Colombia, haciendo de él un verdadero pionero de la canción infantil. Las canciones para niños fueron sólo el principio de su carrera. Con el tiempo llegaron premios y reconocimientos por sus composiciones para el público adulto. Fue ganador de los Festivales Víctor Jara (Bogotá - 1982), Festival Clavel Rojo (Sochi/URRS – 1983), Festival de la Canción Colombiana (Villavicencio - 1985 y 2001), Festival Nacional Mono Nuñez (Ginebra Valle - 1995 y 2000) y Festival Nacional del Bambuco (Pereira). Su interés por los niños no sólo ha sido a través de la música. En el campo pedagógico, es el diseñador de la Imprenta Manual, que se viene implementando en programas de formación de lectores y productores de textos en muchos lugares de Colombia y Latinoamérica.

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