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Debate

Agosto 30 de 2007


Para romper el Tabú

Amigos del movimiento

Respondiendo a las preocupaciones que vienen de Medellín, observo varios puntos que hay que tener en cuenta para no entrar en equívocos:

El Festival tiene una trayectoria organizativa de mucho tiempo y mucho trabajo colectivo que no tenemos en el resto del grupo; en su mayoría intelectuales con importantes procesos personales que ven la necesidad de contribuir colectivamente ante la crisis de la cultura colombiana, cada vez más profunda, y que encuentran en el Festival un aliado. El Movimiento es prácticamente una alianza entre Prometeo e intelectuales de distintas corrientes que quieren aportar con actitud reflexiva y crítica, sería interesante pensar en ampliar el espectro de alianzas, no en un proceso amorfo sino entre corrientes críticas, pienso por ejemplo en el movimiento de víctimas, hijos e hijas, madres de la candelaria, y otras tantas iniciativas en contravía del poder y ejercicios de comunicación que son iniciativas interesantes en un momento como éste.

En cuanto al contenido político del proceso, de crítica del poder, apenas empieza a construirse dentro del grupo, lo que no quiere decir que no exista en otras corrientes, más o menos beligerantes que la nuestra, y que también cumplen una función en el proceso colombiano. La función que puede cumplir un movimiento de intelectuales y artistas en este contexto, es de carácter reflexivo, de divulgación del pensamiento y la crítica de contexto de los problemas del país, de allí que sea importante un medio, o medios consistentes que contribuyan a superar la afasia en que se encuentra la sociedad colombiana para comprender su propio drama y que deriva en buena parte del papel de distorsión que cumplen, en medio del conflicto, los medios masivos y las industrias culturales, con el apoyo por supuesto de una parte considerable de la intelectualidad colombiana.

El documento de octubre es crucial porque supone un ejercicio decantado y con mayor tiempo de preparación y que le va a decir al país en que consiste el movimiento, no puede ser una simple declaratoria.

Sobre medios mi apreciación es la que sigue:

(Tengo presente que Marisol y Fernando están trabajando una propuesta de medios, esto es sólo una contribución en ese sentido)

La página web, tal como está presentada cumple una función importante en cuanto a la organización del grupo, la divulgación del movimiento y el intercambio interno. Pero como corriente crítica es necesaria la función de los otros medios que superen el intercambio interno y se comuniquen con el país, de lo contrario sería un medio ensimismado en el movimiento mismo sin intercambio y sin capacidad de incidir.

Es necesario recordar la importancia que se le ha dado en el movimiento a lo regional y este es un asunto fundamental en la comunicación, además posibilita el reconocimiento de lo que pasa en todos los lugares de Colombia. La conformación geográfica, cultural y política del país determina en buena parte sus formas de comunicación. Las regiones aisladas, sin comunicación transversal, y con hipertrofia en los centros, determinan el sentido unilateral de las comunicaciones: de arriba hacia abajo y de norte a sur, es el sentido inverso de la comunicación, es extractivo y depredador, las formas de comunicación histórica en el país han sido generalmente “vías de penetración” antes que elementos de vínculo y de intercambio.

La simple reproducción de la información sin previo intercambio, o la actitud de analista de esa forma de periodismo ladino que algunos llaman “ejercicio profesional” evade generalmente los puntos álgidos. No existe eclecticismo en una cultura tabuada. La evasión crítica de la realidad colombiana por parte de algunos intelectuales y de algunos periodistas, fortalece la cultura predominante y no ofrece elementos de análisis para una salida del conflicto.

La respuesta ante los medios privados no consiste en crear otros medios privados en manos de “profesionales” que reproducen las prácticas del tabú en la privación del sentido crítico ante una realidad en conflicto. El discurso de “los involucrados” y “los no involucrados” en el conflicto hace parte del lenguaje ambiguo y evasivo del tabú que tiende a acentuarse en los últimos tiempos ante las dificultades económicas y el estado de guerra.

La endogamia es otra práctica cultural frecuente en los medios colombianos herederos de la prensa patriarcal; en sus medios de “comunicación” se expresa la familia, el grupo económico, los partidos, las etnias, los periodistas “independientes”; se confunde la independencia con una cerrada y elemental cultura de clanes. Los grupos políticos, sociales o comunitarios son también endogámicos, y esto ocurre de igual manera con las regiones y las comunidades de Colombia. El sentido crítico en este contexto es la búsqueda de ruptura del grupismo, el localismo y el regionalismo nacional creando formas articuladoras de comunicación horizontal que supere las prácticas endogámicas de los grupos, las regiones y los movimientos sociales, para posibilitar en Colombia una comunicación que aporte en la resolución de los problemas nacionales.

Si pensamos la comunicación en contrapunteo con la privación crítica, entonces tendríamos que reconocer que la comunicación crítica es la que se propone superar el tabú y la endogamia. En Colombia existen no solamente palabras y temas tabuados, también hay sectores y fracciones del país que son parte de la veda en los medios. Hay temas que en el país no se tocan, no sólo por la defensa del interés privado, también por miedo, por corrupción, o por comodidad. El miedo funciona como autocensura, aunque hay que decir también que la muerte es una compañera más fiel de lo deseable en los espacios de comunicación.

La investigación, la política y los debates culturales tienen que dejar de funcionar como asuntos privados para hacer parte de los elementos cotidianos de la comunicación; el enclaustramiento de la academia, la intelectualidad, y los partidos políticos hacen de la privación del sentido y el aislamiento su forma de sobrevivencia.

La crítica en Colombia no se tiene como un ejercicio de reflexión sino como una enfermedad, quien posee temperamento crítico es generalmente aislado, o encuarentenado por los medios. La ruptura del tabú comporta también la acechanza, la amenaza, o el castigo de aislamiento. ¿Cuál puede la propuesta de comunicaciones en una realidad así?

La cultura tabuada que se práctica en nuestro país, defiende un orden establecido, y es al mismo tiempo una forma solapada de legislación moral de la que hacen parte no sólo los medios masivos y los políticos tradicionales, también muchos de los intelectuales, entre los escritores, periodistas y creadores cumplen el papel de obispos de la cultura, un Santo Oficio institucional. La mayoría de los colombianos con una alta o mediana investidura, o el investido de poder, ya sea este poder económico, político o intelectual es al mismo tiempo investido del tabú, del poder secreto del unanimismo, de allí han venido las críticas a la iniciativa del movimiento.

El vínculo entre los colombianos, sus forma de interacción y comunicación, principalmente en lo institucional, es un vínculo mediado por el interés particular; parte de las formas de interacción de la sociedad colombiana son por esta misma razón instrumentales, funcionalistas y favorecen el clientelismo y la corrupción. Entonces la comunicación crítica tiene que proponerse el desentronamiento de nuestra versión del discurso único: la endogamia estructural y el tabú.

Y para no dilatar más la respuesta la propuesta de medios es la siguiente:

Mantener y fortalecer la página del movimiento como espacio de debate y divulgación del movimiento mismo.

Hacer un ejercicio simultáneo de articulación de experiencias de comunicación. Existe en Colombia una corriente importante de iniciativas de comunicación que pueden invitarse para articular una propuesta de red y que haga circular la información, y en un ejercicio de doble vía, que registre los problemas regionales y de grupos sociales. Seguimos creyendo que lo que existe es lo que aparece en los medios masivos, y nos angustiamos si no aparecemos allí porque creemos muchas veces que hablarle al país es hablarle a los medios. Esta es una manera de negar la lógica de cómo se van configurando experiencia nuevas de la cultura del país, y por la misma razón perdemos la posibilidad de propiciar las herramientas para la construcción de un proceso más fuerte, con capacidad real de incidir.

Por ahora esta es mi respuesta a las preocupaciones de los poetas de Medellín

Con mi amistad

Álvaro Marín

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