Ladran los
perros señal de que cabalgamos
Amigos del movimiento cultural:
si bien es cierto que hay que responder oportunamente a quienes tienen el
señalamiento como respuesta a una iniciativa de paz, de diálogo intelectual y
de iniciativa democrática de los intelectuales -actitud que más que peligrosa
es bandida, por decir lo menos, en un país que castiga en todas las formas la
crítica - pienso que es necesario agilizar la respuesta del medio propio en
donde estos temas puedan ser tratados con la responsabilidad y la inteligencia
que el país reclama y que no es precisamente el ejercicio en el que andan
comprometidos los intelectuales de los medios que hacen parte de las
descompuestas instituciones nacionales, la descomposición ética no es un asunto
exclusivo del Congreso.
Quienes antes de expresar
cualquier opinión en los medios oficiales tienen que hacer confesión pública de
su conversión, -algunos no son conversos, nacieron así- no conrtibuyen a
ahondar en la reflexión que el drama colombiano reclama, no creo que el debate
lo alimente una reacción, que es la pobre respuesta de Collazos, cuando lo que
estamos proponiendo es una reflexión capaz de mirar el país, no desde el
prejuicio sino desde el compromiso.
Quienes hemos firmado la Carta no tenemos la obsesión ni la cultura del señalamiento y la delación que es la que se ha
impuesto en Colombia, la mayoría de las veces pagada, otras veces gratuita.
Contrariamente creo que hay que trabajar sobre esas grandes fisuras de la
cultura colombiana si queremos proponerle algo que verdaderamente tenga sentido
al país.
Una actitud intelectual como la
del maestro Gerardo Molina, o la de historiadores como Jaime Jaramillo o
Antonio García, una reflexión sobre el país que sea la continuidad de los
aportes del poeta Gaitán Durán, ahondando en el origen de los problemas
colombianos y formulando las preguntas pertinentes que contribuyan a la salidas
del conflicto es lo que buscamos, y no el enfoque en el punto ciego de quienes
creen que es insoluble el problema colombiano y por ello se dan a la tarea de
ascender socialmente desde el individualismo, levitando sobre las fosas comunes
y el derramamiento de sangre, o como diría el poeta Héctor Rojas: sin pasar por
el purgatorio de la geografía.
Propongo concentrar todas
nuestras energías en llevar el debate de los medios que pueden manipularlo, y
de hecho lo están haciendo, a un espacio independiente en donde las diferentes
expresiones que hacen parte del movimiento se expresen sobre los temas
libremente, sin las inducciones de la prensa oficial. No entremos en este juego
sin reglas justas en donde quienes tienen los grandes medios pretenden tener la
respuesta, la verdad y el enfoque de los problemas del país. A la reacción es
necesario responderle con la acción, la creación y la inteligencia.
Un abrazo y mi compromiso
Álvaro Marín
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