Queridos amigos: está pasando,
finalmente, lo que debería estar pasando desde hace muchos años en el país: un
debate abierto y público de los artistas e intelectuales de cara a la nación.
El peligro, de nuevo, es que no tengamos espacios para que el debate se
conozca, y Collazos y Eduardo tienen en ese sentido un privilegio que nosotros
no tenemos. Las columnas de Collazos y de Eduardito Escobar (a pesar de lo
detestable que resulta), contribuyen sin duda a airear la discusión, pero
empieza a ser imperativo que nos expresemos, no vaya a ser que tres o cuatro
intelectuales terminen por hegemonizar la discusión. Los invito pues a hacerlo,
y hacerlo lo más pronto posible para mantener vivo el cálido fuego de la
discusión. El mismo foro de El Tiempo es un espacio, y esperamos que para esta
misma semana o principios de la siguiente, ya el Movimiento Nacional de
Artistas por la Paz tenga su propio espacio en la WEB.
Un abrazo muy afectuoso para
todos. A renglón seguido, una opinión, y no la última, sobre la columna de
Collazos que enviaré al foro de El Tiempo.
La columna de Collazos omite, en
función de su deseo de condenar a la insurgencia, que el secuestro no es una
práctica privativa de ésta; el secuestro está claramente condenado en la carta;
y no se condena más un secuestro que otro. El secuestro ha sido practicado en
Colombia por delincuentes comunes, por la insurgencia, por los paramilitares y
hasta por miembros pertenecientes al Estado. Todos están condenados en la carta
al usar un genérico. Es una perversión política y ese sí un verdadero sesgo,
afirmar que el secuestro no tiene más que un nombre propio y un solo autor
material. Por lo demás, Collazos miente (siendo consecuente con su obsesión
por condenar a la insurgencia), cuando afirma que la carta excluye a aquellos
que en la izquierda no están de acuerdo con la teoría de la combinación de las
formas de lucha, y hace un peligroso señalamiento a cientos de artistas e
intelectuales que, sin duda alguna estando en contra de la guerrilla, firmaron
el documento. No se diferencia aquí en nada al presidente Uribe cuando acusa a
miembros de la izquierda de ser terroristas vestidos de civil.
Gabriel Jaime Franco
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