Movimiento cultural.
Reunión en casa de Nicolás
Suescún
El día domingo 17 de junio, se
reunió el grupo de coordinación en Bogotá, la reunión de carácter informal,
aportó elementos temáticos hacia la primera sesión formal de la coordinación
que se realizará en Bogotá el día 7 de julio de 2007.
Entre el debate y la necesidad de
la acción cultural
Temas:
. Evaluación del Encuentro de
junio 1, 2, y 3 en Medellín.
. Reflexiones sobre la Carta de artistas e intelectuales acordada en Medellín.
. Proyección del Movimiento
El hecho de abordar el tema de la Paz como iniciativa, supone un desarrollo del proceso que lleva a la construcción de una voz,
desde el arte, que le hable al país en un tono crítico sin perder la fuerza de
la imaginación, y también lo contrario: un movimiento de la imaginación que no
pierda el sentido crítico. Con esta premisa se asume el proceso como
construcción desde la creación sinfónica y plural, una propuesta de paz de
profundo carácter crítico que se diferencie de las propuestas institucionales y
que sea precisamente el contrapunto de las propuestas de paz puramente formales
que no comportan cambios en la realidad. Contribuir al cambio de la realidad
para construir la paz es uno de los sentidos expresados, “una paz sin
fricciones es un disfraz de la guerra”. “Las contradicciones que hoy
aparecen, tienen que ver con la ausencia de reflexión a fondo sobre el tema de
la paz, hay que tener una estrategia metodológica para abrir espacios de debate
en el país y lograr al mismo tiempo ir más allá de la Carta”.
Encuentros como éste, desde
diferentes expresiones y diferentes corrientes del pensamiento crítico, son una
iniciativa que no se ha dado en el país en mucho tiempo, y por la misma razón
requiere del mayor cuidado, y de un agudo tacto político para trabajar las
diferencias. “hay ciertas cosas en la Carta que tienen que estar: el arte. Tiene
que haber una representación de todos quienes participaron en el encuentro, y
hay que llamar a quienes no estuvieron. Yo no estoy de acuerdo con todo lo que
escuché, o con todo lo que está incluido en la Carta, aparezco firmando y nadie me preguntó si firmaba, y sin embargo estoy aquí. Y en el Encuentro de Medellín
evité usar el monosílabo “yo”, de eso se trata, lo importante es que estamos
aquí y queremos hacer, la Carta no fue excluyente, pero es fundamental crear un
puente entre las diversas disciplinas, para plantearnos temas conjuntos. Esto
no se cumplió por la polinización del encuentro en toda la ciudad”.
Nicolás Suescún piensa en la
necesidad de “no desgastarse con quieres no quieren estar. Invitar a
estudiantes, sindicatos, a la crítica seria de todos los hechos que produce
este gobierno que es el mayor enemigo de la paz de Colombia”
“El valor de este encuentro es
que tiene su centro en los artistas e intelectuales, esa es su cualidad y su
problema.” Patricia Ariza. En la conversación Patricia es explícita en señalar
la ausencia de relación entre lo que se trabajó en las mesas y la Carta, propone editar un libro sobre lo sucedido en Medellín. “Las memorias pueden subsanar
el intento de ser polifónicos, no están las otras artes, pero eso es
irrelevante”. Dando a entender que esas debilidades se pueden superar.
Hay algunos amigos del proceso
–Carlos Satizabal- que advierten sobre la necesidad de afinar en lo relativo a
la organización, la presentación tiene el mismo modelo del Festival Internacional
de Poesía, por la misma razón no hubo intercambio entre las mesas y esa
situación se reflejó en la Carta. El gran esfuerzo de realizar el Encuentro en
el Camino del Festival a sólo un mes de distancia entre los dos programas, es
un logro de los poetas de Prometeo reconocido por todos.
¿Cambiar la línea, o las dos
líneas?
Incluir, o no incluir, en la Carta dos líneas de rechazo a los métodos de la insurgencia es uno de los elementos de debate
desde la aprobación de la Carta. Amigos del Movimiento han hecho llegar cartas
con propuestas de adición al texto final aprobado (Cruz Kronfly, Juan Manuel
Roca, Óscar Collazos, William Ospina, Jesús Abad). El debate se ha prolongado
porque las propuestas, algunas de ellas, hacen generalizaciones sobre la
insurgencia y tratan en un mismo plano el tema de las violencias, lo que para
varios de los intelectuales y artistas es un equívoco que puede generar más
confusión. Hay un punto de acuerdo que es el rechazo explícito a acciones
concretas como el secuestro y el desvío de la fuerza hacia la población, como
un primer paso hacia un acuerdo de paz.
Otro de los elementos de debate
es la participación de los partidos en este Movimiento y que hace parte de otro
acuerdo explícito entre quienes propiciaron el encuentro y los invitados, y es
la necesidad de un proceso independiente de los partidos, y de los procesos
electorales. El anterior acuerdo no excluye la participación de afiliados a los
partidos, “a quienes no podemos aceptar aquí es a quienes han financiado y
protegido el terror, aquí no caben actitudes de derecha”.
“Yo no equiparo al
paramilitarismo con la guerrilla, ni confundo su función dentro del conflicto.
El verdadero problema es la prepotencia de las armas, si la guerrilla renuncia
a la prepotencia con las poblaciones, entonces la gente puede encarar con mayor
claridad el problema de la guerra”.
“Tenemos una gran responsabilidad
hacia fuera, pero también entre nosotros. Nadie sabía que pensaba cada uno,
ahora hablamos abiertamente, vamos hacia la unidad, la paz y la vida, sin
posiciones hegemónicas. Además de la Carta, el programa de Holman Morris es una
primera herramienta para la divulgación del Movimiento, la página electrónica
es otra, la próxima semana estará dispuesta para registrar el debate y los
mensajes.”
Eduardo Gómez llama a una actitud
generosa “Hay que reconocerle al Festival que el Encuentro de artistas e
intelectuales por la paz fue una proeza, que logró dar una salida a las
dificultades propias del sector: los egos, el incumplimiento, los cálculos
personales, el pesimismo y el individualismo feroz. Hay demasiada dureza para
reconocerles este logro.” Antonio Arnedo afirma que también las opiniones
críticas son parte del acompañamiento e esa labor.
Eduardo: “no tomo en serio las
objeciones de quienes no firmaron, son pretextos. Por su amplitud esta es una
carta liberal, las objeciones no son serias y más bien obedecen a preservar
posiciones personales en los medios, la autocensura si es un problema grave. Equiparar
la guerrilla con los paramilitares es una posición típica de la derecha.
Algunos repiten lo mismo por ignorancia, otros por posición de clase, esa es
una tendencia maligna y disolvente que equipara regimenes de carácter popular
con la derecha. Los paramilitares son asesinos a sueldo del statu quo, la
insurgencia en cambio tiene una propuesta de diez puntos que son reformas
simples en una democracia. Sólo quienes están de acuerdo en no equiparar esas
dos fuerzas pueden estar del lado nuestro.”
“Es necesario unirse también con
quienes no estamos de acuerdo y hacer un frente común para cambiar de norte,
hay que recuperar la iniciativa de la paz desde el arte. En la intelectualidad
dispersa hay mucha confusión, por el lenguaje mismo. Lo deseable es un escenario
con la intelectualidad democrática para ganar confianza en la sociedad
colombiana. Toda la gente que quiera estar aquí puede estar, esto es una cosa
de minuciosa elaboración, este Movimiento tiene la intensión de cambiar la
tendencia de el país que va hacia el abismo, hacia la guerra, no pretendemos
solucionar lo que la izquierda no ha podido solucionar en muchos años, lo mejor
es ser interlocutores frente a todos.” Patricia Ariza.
Álvaro Miranda: “Ya está la
primera piedra, que es la carta. Ahora hay que colocar piedra sobre piedra en
la base del movimiento, la carta es un principio pero no es la totalidad, hay
otras piedras necesarias.”
Diego Arango: “El tema es cómo se
construye la paz, quiero decir: un nuevo proyecto de sociedad en un modelo de
democracia en crisis. Y también al interior de los trabajadores del arte en
donde las reivindicaciones propias han sido silenciadas por los egos que
también han silenciado la cultura popular y revolucionaria. Hay que hacer la
revolución interior para dar pasos de paz, hay que superar el elitismo en la
cultura. Hemos omitido nuestras propias reivindicaciones desde los trabajadores
de la cultura por ser obvias”
Jotamario: “He notado un reclamo
general de los medios de comunicación, de una condena más concreta al
secuestro, el boleteo, la extorsión, el terrorismo, venga de donde venga. Por
otra parte el éxito del encuentro es gracias al prestigio del Festival, no del
Partido Comunista, presentarlo de otra manera sería un engaño a la gente y al
mismo partido.”
Fernando: “Los métodos del
socialismo real no son viables hoy, las vanguardias artísticas fueron
decapitadas por un dogmatismo que no tenía idea del sentido de la poesía y del
arte. Pero también hay que superar el anticomunismo. La invitación es a construir
un país desde la poesía. No nos pueden dividir notas de intelectuales escritas
en la misma jerga de los militares”
Carlos Satizabal: “La divergencia
está en la igualación de insurgencia y paramilitarismo. Lo que nos mueve es el
hecho que se ha financiado el horror y se ha silenciado. No se pueden igualar
el valor de la vida y el valor de la libertad. Afuera nadie tiene la
información de lo que pasa en el país y los intelectuales no podemos quedarnos
callados, esto tiene que conocerlo el mundo. No debemos dispersarnos si
tenemos claro que nos une. También estoy en desacuerdo con la nota de William
Ospina, no se pueden igualar esos dos ejércitos, hay que bajarle el tono a las
diferencias. La discusión se resuelve haciendo memoria: cada uno con su voz.”
Álvaro Marín: “Somos parte de un
proceso, los medios que piden la corrección de las dos líneas son parte de las
desmesuradas y poderosas industrias culturales, nosotros desde el debate
estamos elaborando un enfoque crítico e independiente que no puede obedecer a
las necesidades de estas industrias, tampoco de los partidos, o del mismo Polo,
y aunque estamos cerca no es pertinente entrar en las dinámicas electorales del
Polo. El Movimiento mismo es un medio, lo otro es su página electrónica.”
Esta parte del debate termina con
una invitación de Patricia Ariza a debatir sobre la Convención de la UNESCO en cuanto a políticas culturales.
Ensayo sinfónico y primer
Movimiento
Arnedo: “Aprendamos a oír la voz
de todos, a sobreponernos al yo y entonar una voz certera desde todas las
opiniones. Estamos dispuestos con el oído y la voz a escuchar la historia y a
crear opinión, a retener la memoria de lo que ha pasado en Colombia y a ver y
crear otros espacios más allá de nuestra polifonía”.
Francisco Zumaqué: “Retomemos la
importancia de la convocatoria con todas las tendencias: textos, voces,
construcción, no nos podemos dar el lujo de tener amigos por fuera del
Movimiento. Todos adentro, a la orquesta: allá las voces agudas, aquí las graves,
construyamos la armonía, ésta es una orquesta de opinión, armónica y en una
misma dirección.”
Hugo Jamioy: “La vida de nuestros
pueblos indígenas en los territorios no tiene pausa, no espera a ver cómo es
que va a ser escuchada nuestra voz. ¿Qué hacer? La Carta es una intención, pero la gente está esperando. Es muy valioso el hecho de
encontrarnos, en el territorio, que nos conozcamos entre todos los
colombianos.”
Fernando Rendón: “No hay claridad
sobre lo que vamos a hacer, esto es muy importante. Pero hay voluntad de
avanzar. El medio, el Movimiento, la unidad de acción con fuerzas opositoras en
la rebelión espiritual.”
Diego: “Este es un acto de
creación colectiva con diferentes lenguajes, de su llamado en la calle, más
allá de la Carta, depende su fuerza.”
Sofía: “En la elaboración de la Carta parece que faltaron los artistas, o el arte. El Movimiento sirve para escuchar, pero
también para que se escuche. Para comunicar y publicar, para hacer visible lo
invisible en todo lugar y territorio.”
Convocatoria abierta a la próxima
coordinación el día 7 de julio. Lugar y hora pendientes.
Amigos del Movimiento, traté de
no hacer omisiones en la relatoría, si algo importante falta, por favor
incluyámoslo. Saludos.
Álvaro Marín. |