Amigos: en la reunión del domingo
pasado, avanzamos muy poco y se cayó en repeticiones y vaguedades, debido a
que primó un rechazo (más bien tácito que explícito) al análisis concreto y a
la crítica y a que se le dio muy poco espacio a la perspectiva de lo que vamos
a hacer y cómo lo vamos a hacer. Fue una reunión demasiado improvisada.
Precisamente el éxito de la reunión de Medellin radicó en que se hicieron
paneles con ponencias meditadas y escritas y en que la discusión logró
concentrarse en algunos temas previamente fijados y las intervenciones fueron
radicales y de algún rigor reflexivo, hasta donde pude enterarme u oírlas
directamente. omprendo que la reunión del domingo en Bogotá tenía que ser de
carácter mucho más amplio y espontáneo pero faltó coordinación y energía , por
nuestra parte, para orientar las discusiones e intervenciones. La tendencia de
tratar de evitar todo
El conflicto tiene un límite
que fijan los propósitos de hacer conciencia sobre el régimen de fascismo
criollo que soportamos. Esto supone algunas exigencias elementales sobre
cuestiones político-económicas y culturales y la exclusión, de una vez por
todas, de todo anticomunismo (lo cual es bien distinto de una crítica).Estamos
muy lejos de llegar a orquestar "una sinfonía" y no es posible (para
poder pensar) "suprimir los adjetivos" y aceptar a todo el mundo con
los brazos abiertos. Todo esto es sentimentalismo efusivo y en la práctica,
imposible. Por ese camino repetiremos los errores de la ecuanimidad serpista y
liberaloide y a lo que condujo. Ciertos conflictos son inevitables y hay que
asumirlos en el momento preciso. Los evitaremos también, en buena parte, si
planteamos un programa de acción pólítico-cultural que no se contente con el
diagnóstico crítico de lo que padecemos , sino que explore caminos de salida,
mediante el lenguaje artístico (incluyendo, claro está, al arte de la
palabra).Sería también oportuno, darle cabida a algunos temas estético-sociales
y de la historia del arte, etc.
Espero que este sea entendido
como un mensaje para el mejor entendimiento entre nosotros y para que logremos
una mayor eficacia en nuestros propósitos. Casi sobra decir que dejo al
criterio de ustedes, el enviar este mensaje (si lo consideran del caso) a los
participantes en la susodicha reunión, pues no tengo ningún propósito de
ocultar o disimular estas críticas.
Un abrazo
Eduardo Gómez
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