¡NO HAY DERECHO!
Por: Nicolás Suescún
Julio 26, 2007
Este es un llamado a los colombianos, para que se una a nosotros en un gran movimiento cultural y nacional por la paz de Colombia.
Somos 663 poetas, artistas e intelectuales, 434 colombianos y 229 de 59 países del mundo. Hemos firmado un carta abierta pidiendo, exigiendo, por fin, la paz de Colombia.
La Ley de Justicia y Paz es una ley de injusticia y de guerra. Los autores de numerosos crímenes de lesa humanidad, traficantes de droga, descuartizadores de personas vivas, sicarios de la oligarquía, siguen delinquiendo desde la cárcel. ¡NO HAY DERECHO!
Los pocos parientes de sus miles y miles de víctimas son ahora humillados horriblemente. Ellos, víctimas también, no recibirán reparación ni del sistema de justicia ni de los asesinos. Los asesinos solo han devuelto menos del 1% de sus grandes propiedades y fortunas. Esto quiere decir que en Colombia los asesinos se deben encargar ¡NO HAY DERECHO!
Los hombres y mujeres parientes o amigos de las víctimas no tienen ningún derecho a la justa reparación por su dolor. Son muy pocos, y débil es su voz, pero las cruentas hazañas de los víctimarios son difundidas por todos los medios. ¡NO HAY DERECHO!
Solo 40 de los 2,800 mandos paramilitares han rendido versión libre, es decir han dicho una mentira tras otra, bajo esa justicia especial hecha a su medida. ¡NO HAY DERECHO!
La justicia colombiana ha permitido que los partidarios, secuaces o empleados, de esos asesinos bailen y canten y celebren, con papayeras y pancartas de apoyo a esos asesinos, que salen de las salas de injusticia entre ruidosas calles de honor, mientras en una oficina adyacente, los parientes de sus víctimas escuchan en silencio, preguntándose en qué país vivimos. ¡NO HAY DERECHO!
¿En qué país vivimos? En un país donde 27 millones de personas viven con menos de cuarenta mil pesos al mes. ¡NO HAY DERECHO!
¿En que país vivimos? En un país en el que el Estado se mantiene vendiendo las empresas de servicio público, el Seguro Social, la educación pública, todo el resto de empresas productivas del Estado, que pasaron a manos de capitalistas extranjeros. Los colombianos producimos, pero los extranjeros se llevan las ganancias. ¡NO HAY DERECHO!
¿En qué país vivimos? En un país desgarrado, bañado en sangre por la guerra. ¿La guerra? Sí. No hemos tenido una paz verdadera desde el asesinato, el 9 de abril de 1948, de Jorge Eliécer Gaitán. Desde ese fatídico día, ha habido en esta sufrida Colombia más de un millón de víctimas de la sórdida guerra nuestra, más que el número de bajas de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. ¡NO HAY DERECHO!
¿En qué país vivimos? En un país que tiene, para vergüenza suya, más desplazados que… millones de deplazados, víctimas también, de la guerra.
El presidente Uribe se niega a concertar un acuerdo humanitario entre en el gobierno y las FARC, que es el primer paso, el único paso, hacia un proceso de paz que ponga fin a la guerra y que busque ante todo la justicia, que es la aplicación de la verdad y la reparación equitativa para los sobrevivientes, y para las víctimas del secuestro, execrable práctica a la que las Farc deben renunciar, condición esencial para la paz. Si las FARC aceptan ¡NO HAY DERECHO!
Lo que sí ha hecho Uribe, el único lacayo de los Estados Unidos en América Latina, es arrastrarse en los pasillos del Congreso de ese país, pidiendo armas, pero más que todo tratando de tapar sus poderosos vínculos con el paramilitarismo y la paramilitarización de Colombia: la corrupción de sus instituciones en todos los niveles. ¡NO HAY DERECHO!
Para esa vergonzosa exhibición, el gobierno colombiano le paga 100.000 dólares mensuales, mas de 200 millones de pesos a tres firmas de relaciones públicas del Coloso del Norte. ¡NO HAY DERECHO!
Todos los hombres y mujeres de Colombia somos testigos indiferentes o solidarios ante las víctimas de la injusticia y del terror del Estado. Y nada pasa, ¡NO HAY DERECHO!
Hemos visto en estos días al presidente Uribe arrastrándose suplicante, en los pasillos del Congreso de los Estados Unidos y halagando sin éxito a los congresistas opuestos al Tratado de Libre Comercio. Y para eso le paga a firmas estadounidenses de relaciones públicas 100.000 dólares mensuales con el dinero de los contribuyentes, pero no logra terminar de vender a Colombia. En vez de solucionar los graves problemas del país, que él se ha encargado de agravar, se arrodilla ante el Coloso del Norte, mendigando. ¡NO HAY DERECHO!
Los poetas, artistas e intelectuales que hemos suscrito esta carta, ante la horrenda tragedia que es nuestra historia, ante la corrupción en todos los niveles del Estado, y ante la inmensa y cada vez mayor desigualdad social que condena a 27 millones de colombianos a la pobreza absoluta, pedimos, exigimos una nueva constitución. Quién representa a los departamentos del país departamentos del país no tienen representación, el principio esencial de la democracia, en el senado. ¡NO HAY DERECHO!
La mayor parte de los actuales senadores, de hecho, representan a los grandes propietarios de tierras y a las grandes empresas que propiciaron, financiaron o se hicieron los de la vista gorda ante los espantosos crímenes de los paramilitares. Como los senadores no responden ante nadie, la circunscripción nacional ha hecho posible y fomentado la actual corrupción del congreso, el 40% del cual representa al paramilitarismo, y a la que se opone una verdadera oposición que no pasa del 10%, todo ello bajo la presidencia autocrática y folclórica, pero sin música, de Uribe. ¡NO HAY DERECHO!
Y encima de todos, los paramilitares desmobilizados pueden presentarse a las elecciones antes de ser condenados, en una increíble burla del Derecho Internacional Humanitario que exige la condena de los culpables de crímenes de lesa humanidad. ¡NO HAY DERECHO!
Los poetas, artistas, e intelectuales promoveremos en asociación con todas las fuerzas de oposición políticas y sociales, y todas las minorías, un referendo para elegir una Asamblea Constituyente. El país está en un tal grado de descomposición moral, que solo unas nuevas reglas de juego pueden salvarnos. Una vez redactada la nueva Constitución, que impida la penetración paramilitar y criminal de las instituciones del Estado y garantice el efectivo ejercicio de los derechos humanos de todos los colombianos, la Asamblea Constituyente deberá convocar un plebiscito para su aprobación por el pueblo. De ser así, el presidente Uribe, promotor y protector de los paramilitares, deberá convocar a su vez unas elecciones presidenciales y abandonar el poder en manos del ganador de esos comicios; paralelamente, habrá de nuevo unas elecciones parlamentarias para sanear del todo al Congreso. El pueblo colombiano, a través del plebiscito y las elecciones, podrá escoger la mejor forma de gobierno y a quienes lo representen verdaderamente. El pueblo colombiano puede y debe cambiar las cosas. Pero el pueblo colombiano no tiene voz. ¡NO HAY DERECHO!
Nosotros, los poetas, artistas e intelectuales de Colombia y el mundo, en unión con todas las fuerzas de izquierda, las minorías y todos los hombres y mujeres que desean ante todo la paz y la reconstrucción del país, vamos a ser la verdadera voz de Colombia. Proponemos entonces que olvidemos nuestras diferencias políticas y personales y nos unamos en un gran movimiento Por la Paz de Colombia (PLPDC), en la búsqueda de un cambio que nos dé por fin la paz que tanto deseamos y la justicia, la justicia para todos, pero ahora, en este momento crucial de nuestra historia, sobre todo para las víctimas indirectas de la guerra, las madres y padres, viudos y viudas, hijos e hijas de los muertos, para los 3 millones de hombres y mujeres desplazados y para los 27 o más millones de hombres y mujeres que malviven en la pobreza absoluta. Y buscaremos por todos los medios que los actores de la guerra —el gobierno y las guerrillas— abandonen sus métodos bárbaros, respeten los derechos humanos y se acojan al Derecho Internacion Humanitario, y cese el secuestro, como en efecto ha venido sucediendo, de civiles, y la siniestra “siembra” de minas antipersonales.
Seremos un poderoso movimiento, apoyado por poetas, artistas e intelectuales de casi todo el mundo, que buscará, ante todo, la verdad, cimiento de una verdadera justicia y paz en Colombia. Seremos, como decimos en la carta, “un movimiento cultural amplio y unido en la diversidad… que sea los ojos, los oídos y la reflexión crítica de nuestra realidad, y que tienda puentes con otros movimientos sociales que hoy manifiestan su inconformidad con la guerra, la infame desigualdad social, la privatización de la educación pública, la expoliación de nuestro patrimonio natural, y el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos”, que es más bien un tratado de libre explotación de Colombia por el Imperio, que vulnera nuestro patrimonio natural y cultural.
Y pedimos, exigimos, ante todo, un inmediato Acuerdo Humanitario, primer paso para alcanzar, por fin, la paz de Colombia. Por la paz de Colombia, ¡SÍ HAY DERECHO!
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