Ni Guerra Ni Claudicaciones
Acuerdo Humanitario ya!
Por Zabier Hernández
Parece que la historia se ha
detenido en la tragedia de los 11 diputados. El presidente Uribe y su cohorte
encabezada por el Ministro de Interior, los grandes medios de comunicación, los
empresarios y hasta sectores del PDA como El súper senador Petro, enfilaron su
baterías contra las FARC y contra los terroristas, donde se incluyen
seguramente los vestidos de civil, se movilizaron, los empresarios dieron,
ahora sí, permiso a sus trabajadores, la indignación alcanzó su clímax en la
ira del Ministro Sardi cuando una hija de los diputados en Cali, acusó por
igual a las FARC y al gobierno.
Durante la caminata en Bogotá y
en varias ciudades del país las personas que marchaban por el acuerdo
humanitario, fueron agredidas, tildadas de guerrilleras- asesinas, pisoteadas,
arrugadas y rotas sus pancartas. Ahora sólo falta esperar los resultados de las
encuestas de la próxima semana sobre la popularidad del presidente Uribe.
Pero la historia continua, el
conflicto, continua, la tragedia que viven los diputados, los desaparecidos y
los asesinados hoy por el paramilitarismo, continúa, “Jorge 40” declara sin sonrojo que ordenó el asesinato de más de 500 personas y el gobierno sigue negándose
al acuerdo humanitario y peor aún sigue contemplando la posibilidad del rescate
a sangre y fuego. Si, la historia pasada y actual es dura, trágica y continuará
a menos que seamos capaces de lograr la paz.
Si la carta de los intelectuales
y artistas por la paz de Colombia, se hubiese elaborado en la coyuntura actual,
marcada por los hechos mencionados, seguramente se habría tenido que
pronunciar frente a tal situación. Los documentos como toda construcción humana
obedecen a lo que la historia nos ha dado hasta el momento de la elaboración de
ellos, es su obediencia a la época a la que pertenecen, lo que los hace
perdurables y vigentes hacia el futuro. La carta como contexto fundacional del
movimiento sigue vigente y actual
Por ello, no estoy de acuerdo con
que la carta sea modificada, ni sea adicionada con párrafos nuevos. Es cierto,
estamos ante una nueva situación, ante esta, hay que volver a reflexionar y el
Movimiento de Intelectuales por la Paz de Colombia debe pronunciarse. No será
esta ni la primera ni la última tragedia que tendremos que vivir en medio del
conflicto, incluso terminada la guerra, tendremos que seguir reflexionando
sobre las dificultades de la vida en medio de la Paz, esto será así, a menos que algunos estén pensando en el posconflicto como un paraíso de ángeles sin sexo ni
ideologías.
Tal vez una de las enseñanzas y
exigencia de esta coyuntura, es la necesidad que tiene el movimiento,
precisamente de seguir moviéndose con las ideas y la acción, de seguir
construyendo en medio de la diferencia y especialmente de no perder de vista la
necesidad del intercambio humanitario y la solución política dialogada. La
salida más fácil es renunciar, arrepentirse de la firma de la carta y crear un
ambiente de guerra entre los intelectuales (JMA), o la más compleja y difícil,
es trabajar contra la guerra y por la paz, dar un debate con altura y construir
una perspectiva cultural y política que aporte.
La reunión en Bogotá de la Comisión de Coordinación del movimiento, debe apuntar a la elaboración de un nuevo
pronunciamiento, poner a circular un borrador del texto de este y coordinar el
logro de un consenso. Propongo que miremos la propuesta de la quinta papeleta
que se ha promovido desde diferentes organizaciones de Derechos Humanos y Paz
como un Mandato por la libertad, el acuerdo humanitario y la paz
Zabier Hernández. |